
El retorno de las vacaciones se me está haciendo muy crudo por diversas razones así que para desengrasar un poco os pongo alguna foto simpática de las vacaciones.
Esta primera es de un amigo del trabajo y en ella no está muy claro que es lo que se vende, pero si alguno se anima, ahí está el teléfono.

Esta piscina de un pueblo que no mencionaré, tenía un
socorrista que daba muy poca confianza, cuando en su mesa de trabajo tenía unos manguitos para nadar.

A pesar de todo, en esa misma piscina se me puede ver
jugándome el tipo, lanzándome de cabeza en 20 centímetros de agua.

Esta última es regando el huerto de mi suegro pero con estilo.