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3/2/12

Before Watchmen, la precuela ya es un hecho

Después de que la rumorología lleve un montón de tiempo amenazando con el tema, Ya es definitivo que la precuela de Watchmen se llevará a cabo.
Seran varias miniseries dedicadas a los principales protagonistas.
Las miniseries se englobarán bajo el título "Before Watchmen" y culminarán con un especial en el que todos los autores encargados del mismo trabajarán en él.


La lista de autores es de lo más interesante:

Roscharch (4 números) de Brian Azzarello y Lee Bermejo.

Minutemen (6 números) de Darwyn Cooke.

Comedian (6 números) de Brian Azzarello y J.G. Jones.

Dr. Manhattan (4 números) de J. Michael Stracizynsky y Adam Hughes.

Nite Owl (4 números) de J. Michael Stracizynsky y Andy y Joe Kubert.

Ozymandias (6 números) de Len Wein y Jae Lee.

Silk Spectre (4 números) de Darwyn Cooke y Amanda Conner

¿Pero realmente era necesario hacerlo?
¿Le preguntamos a Alan Moore?

13/7/11

Entrevista a Alan Moore y Gary Leach en Hellfire


“Y tampoco creo que se necesiten bocadillos de pensamiento. Siendo franco, como escritor, creo que la era de los bocadillos de pensamiento se ha acabado. No hay bocadillos de pensamiento en la vida real, contándote que alguien va a robarte la cartera o a invitarte a cenar a su casa. Lo que haces para formarte una opinión de alguien es observar su forma de hablar y las cosas que hace, y después es cuando piensas, “bien, es un buen tipo” o “lo odio”.

No hay bocadillos de pensamiento en las películas y se puede seguir la historia perfectamente. Un montón de escritores usan los bocadillos de pensamiento para explicar las motivaciones bastante débiles de sus personajes. En mitad de una pelea, tienen grandes losas metafísicas sobre sus cabezas. Cuando peleas, no piensas excepto en cosas como AAARGH, QUEMAR, DESTRUIR. Realmente no empiezas a pensar en los pensamientos más profundos y secretos de Immanuel Kant o alguien parecido. Hazme caso, no te abalanzas sobre una especie de travesía filosófica, especialmente cuando alguien está intentando doblar una viga de acero alrededor de tu cabeza.”

Este extracto es parte de una interesantísima entrevista a Alan Moore y Gary Leach de 1983, publicada en el fanzine Hellfire, que ha tenido a bien colgar traducida Frog2000 y que podéis leer integra Aquí.

Como siempre, a pesar de que para mi es el mejor guionista de cómics de todos los tiempos, el señor Moore tiene un ego tan tremendo que parece querer hacernos ver, cualquier opinión suya como dogma de fe.
Este comentario de los bocadillos de texto es tan rebatible como cualquier otro suyo:
Los bocadillos de pensamiento pueden ser interesantes para alguna situación, tanto como una viñeta sin texto para otra, simplemente depende de lo que se quiera hacer entender al lector. Cualquier abuso de un tipo de recurso es malo para la historia, pero no usar alguno que pueda ser coherente, en una situación concreta por que "no entra en mis gustos", puede ser igual de malo.
Además es rotundamente falso que en el cine no existan los pensamientos. Hay montones de películas, en las que una voz en of nos explica lo que pasa por la cabeza del protagonista.
Y tampoco estoy de acuerdo en que alguien que se este pegando con otro no pueda pensar en nada que no sea muerte, asesinato, destrucción... Si hay gente que piensa en la cesta de la compra o en pintar el techo, mientras hace el amor con su pareja, alguien que se pase el día pegándose, puede perfectamente hacerlo, estando con la cabeza en otras cosas... y personalmente os puedo asegurar que yo mientras trabajo, me paso la mayoría del tiempo, "en otras cosas", al menos mentalmente y por fortuna.

9/2/11

Mike Allred - Alan Moore y creaciones

Curiosa comisión de Mike Allred de la Cosa del Pantano, Holanda Abby, John Constantine con su creador, Alan Moore, compartiendo una comida un tanto extraña. ¿Patatas, setas alucinogenas, peyote...? Se admiten apuestas.

16/3/10

MIRACLEMAN - imprescindibles

Esta es la serie en la que Alan Moore “destripa” y moderniza a un superhéroe, mucho más de lo que lo hace en Watchmen. Quizás aquí lo tenga más fácil por el hecho de que se centra en un solo personaje.
Y para demostrar que cualquier personaje, por ridículo que sea, puede ser recreado con un buen guión, nos da una magistral lección con este trasunto de Shazam.
En los años cincuenta en Inglaterra la editorial L. Miller & Son publicaba las aventuras del Capitán Marvel (también conocido como Shazam!) . Cuando se quedaron sin los derechos de publicación del personaje, se les ocurrió la idea de cambiarles el nombre por Marvelman, y crearon historias nuevas a partir de los materiales de reproducción originales. El encargado de su creación fue el artista/guionista Mick Anglo. La serie se publicó hasta 1963, año en que fue cancelada.
En los años ochenta, Alan Moore se interesó por el personaje de su infancia, y quiso retomarlo en la nueva revista inglesa Warrior. Dicho y hecho, pero la historia quedó inacabada por el cierre de Warren y la marcha de Moore a los EEUU.
Años después, la editorial Eclipse Cómics consiguió los derechos del personaje y pidió a Moore que acabara su historia. Para evitar los posibles problemas legales con Marvel, volvieron a cambiarle el nombre, llamándole Miracleman (de que me suena esta historia del cambio de nombre?). Pasaron unos siete años, por lo que los autores y el brusco cambio de estilo, se nota a mitad de la serie.
La historia nos sitúa con Mike Moran, un cuarentón con una vida anodina, si no fuera por unas continuas pesadillas, sobre hombres voladores que se encuentran en medio de una explosión nuclear.
Su mujer, Liz, es la que aporta un sueldo fijo a la casa mientras él busca trabajos como reportero independiente. Durante uno de esos trabajitos que le salen, cubriendo la inauguración de una planta nuclear, unos terroristas asaltan el complejo, toman a todos de rehenes, y Mike se desmaya. Cuando intentan deshacerse de él, Mike recuerda la palabra que hace que se trasforme en Miracleman, un superhéroe de la era atómica que lleva desaparecido desde 1963. La palabra es… ¡KIMOTA!

Tras este arranque, algo propio de cómics añejos, Moore se dedica a dotar de sentido a algo que puede parecer ridículo: que una simple palabra te pueda convertir en casi un dios.
Con gran maestría encaja los personajes kitch de antaño en una historia hiper realista que tiene que intentar aceptar la mujer de Moran, al descubrir lo que es su marido.
Tomando un personaje sin profundidad y nada creíble, Moore explora el super hombre, el sentido de la existencia de seres más allá de los humanos corrientes y sus reacciones ante seres inferiores.
También impresiona la forma en que recrea al “malo”(En el Shazam original una parodia de científico, que da la risa) y lo convierte en un personaje absolutamente realista.
En el cómic hay sangre, sexo, violencia justificada por la propia historia, violaciones e incluso un parto en directo (reconozco que cuando lo me impresionó), que creó una gran polémica en Estados Unidos.
El viaje desde el hombre al dios es contado de una forma tan sobria como impactante, haciéndola sobre todo creíble.
Los dibujantes se pliegan totalmente al genio de Moore con resultados desiguales: El primero fue Garry Leach, muy centrado en hacer un dibujo realista que contrastaba con lo que para el héroe había sido su vida virtual; Alan Davis, siempre es sinónimo de calidad, y aquí no es una excepción, Chuck Beckum,el menos inspirado; Rick Veitch, suyo es el número del parto, y John Totleben, muy barroco. Pero esta es una serie basada en los guiones y lo demás casi pasa desapercibido.
Neil Gaiman escribió una continuación, que siendo interesante no llega al nivel de Moore (Como si alguien pudiera hacerlo), unos cómis que nunca se han publicado aquí, por culpa de la lucha por la propiedad de los derechos del personaje. Pero que si estáis interesados, abnegados comiqueros han traducido y colgado en la red.
En mi modesta opinión, un clásico que nadie debería perderse y una demostración a las claras de que los malos personajes no existen, si hay un guionista de calidad para contar sus historias.